Carlos Mauricio Bernal

PACIENTE 123

Vida

La escena final es la Vida. Tal vez la más egoísta de la obra, ya que se centra en mis pasiones y la fotografía como medio narrativo.
La imagen central de esta escena es un claro ejemplo de cómo me siento y cómo contemplo la vida, siempre desde un punto de vista esperanzador y tal vez idealista. Es así como la “mirada” como fotógrafo la tengo impregnada por estos rasgos a la hora de ver, componer y fotografiar todo lo que me rodea. Se podría decir que anhelo y deseo un mundo mejor, y que lucho por ello a pesar de sufrir en carne propia las vicisitudes de una rara enfermedad. En el encuadre se observa un grupo de jóvenes que se dirigen a su destino de la misma manera que yo también asumo el mío.
La fotografía que se sitúa al lado de la imagen central es un autorretrato barroco que representa el permanente flujo de ideas y pensamientos que siento a lo largo del día. En la parte superior del panel izquierdo se muestra uno de esos momentos en los cuales la enfermedad me permite vivir de manera “normal”. En esos días, acudo rápidamente a cultivar mi espíritu y criterio fotográfico a través de lecturas, congresos y exposiciones.
En la imagen inferior se observa una serie de aplicaciones de móvil con las cuales se han tratado las fotografías de este proyecto. De esta manera mi vida, durante estos últimos años, ha adoptado las nuevas tecnologías como un reto personal y al mismo tiempo como terapia ocupacional.
La posproducción (revelado digital, propuesta visual y tratamiento de imágenes de este proyecto) se ha convertido en un profundo proceso de reflexión y orden de ideas que he disfrutado mucho.
La tercera imagen es una fotografía que me descubre fotografiando, en otoño, el río Arga de Pamplona. Quien hace la fotografía para cerrar el ciclo de la vida y darle consistencia a este proyecto es Inma.
No se desea terminar este proyecto tal y como se inició, asumiendo la verdad desde la razón como premisa en la que se debe fundamentar la vida. Así lo demuestra la última fotografía nuevamente en la cama de un hospital.
No obstante, me siento afortunado al percibir cada amanecer como una nueva experiencia, como un lienzo en blanco en el cual podré crear mis proyectos y expresar con libertad mis ideas.
Deseo que mi ánimo y optimismo os deje alguna huella y a quien lo necesite sabrá donde encontrarme para recibir todo mi apoyo.