Carlos Mauricio Bernal

MARÍA Y EL PESO DE LA HUMANIDAD

María se enfrenta su rol como generadora de vida en este planeta

Este trabajo fotográfico surge de la necesidad por comprender y expresar, a través de imágenes, la manera cómo algunas mujeres cercanas en mi vida, han afrontado, afrontan o deciden no emprender la compleja decisión sobre la maternidad.

Como resultado de estas conversaciones, confesiones y reflexiones, se abordan temas que tiene que ver directamente con las DESIGUALDADES de género que les produce, o les produciría afrontar un embarazo y el sustancial cambio en sus vidas.

Muchas cosas han evolucionado y continúan cambiando. Existe una transformación generacional: las mujeres de “hoy” ya no se enfrentan de igual manera a la maternidad que quienes lo hicieron hace 30, 50 o 60 años. También la sociedad (occidental por lo menos) viene adoptando cambios en los “modelos familiares” y de convivencia. Tampoco es lo mismo ser madre en España que en Senegal o Arabia Saudí.

Cada mujer, como cada hombre, es un ser individual, independiente, libre… o debería serlo. En una de las reflexiones con estas mujeres, recuerdo que una de ellas me dijo algo que me gustó y me impactó mucho, dijo: “Carlos, las mujeres no somos una colmena, no pensamos en manada, no somos una masa que se desplaza en grupo y actúa siempre igual”.

Por ese respeto a la individualidad (por el cual les afectan factores, causas, motivaciones o consecuencias totalmente diferentes a cada una en su vida) este trabajo no pretende abordar ese complejo mundo sociocultural de la mujer ante el embarazo a través de unas pocas imágenes.

Lejos de construir una imagen “arquetipo” de la mujer, lo que sí he pretendido es iniciar el trabajo desde el conflicto: la imagen deformada, manipulada y publicitaria de la mujer ante el embarazo. De ahí se construye el personaje de “María” (un maniquí, hallado -por casualidad- entre contenedores de basura, sin cabeza, piernas ni brazos, únicamente creado para la publicidad maternal).

Esta es MARÍA…

María se enfrenta ante la importante decisión de afrontar, o no, la opción de la maternidad. Nunca se había detenido a pensar si esa debería ser una elección libre o era la consecuencia de las presiones ejercidas por la familia, el entorno social o de su pareja. Jamás se había planteado ser madre y mucho menos se había parado a reflexionar sobre el echo de que la evolución le había otorgado, como mujer, la posibilidad de convertirse en el único ser capaz de gestar vida humana en este planeta.

Tiene muchos planes y prioridades antes de afrontar un embarazo y se estremece al saber que puede llegar pronto esa situación. Un sentimiento de agobio y de presión le recorre el cuerpo ante este nuevo desafío ya que sabe que se le exigiría demasiado.

Siempre se ha caracterizado por su lucha, fuerza y valentía. Nunca ha rehuido ningún reto pero “sacrificar” su espacio vital, su cuerpo, su estado emocional y su proyección profesional puede que sea excesivo.

Recuerda perfectamente todos los esfuerzos generosos que su madre y abuela (y muchas mujeres más antes que ellas) han realizado, y que sin duda les pusieron en una tremenda situación de desventaja y desigualdad con respecto a los hombres de casa.

Estas consideraciones sobre las desigualdades las ha vivido como un atropello a la razón. Ahora, si decide ser madre, será ella quien se verá expuesta a esas discriminaciones. María se ha hecho a sí misma con esfuerzo y dedicación, aprovechando el apoyo que ha recibido de su familia y cree que podría contar con ellos en caso de afrontar un embarazo.

También es consciente que, en esta época en que le ha correspondido vivir, cuenta con muchas más herramientas y capacidades para reaccionar ante este posible reto. Su abuela y su madre no tuvieron la misma suerte. A pesar de recibir una educación tradicional, que le ha coartado en cierto modo su desarrollo individualidad, se siente más capacitada que las anteriores generaciones para tomar decisiones de una manera más libre.

María ha tenido la oportunidad de conocer otras realidades, distintas culturas, diferentes países. Por ello sabe que aquí, en Navarra, le sería mucho más fácil hacer uso de esa libertad para elegir cómo, cuándo, con quién y en dónde construir su modelo de convivencia de cara a un posible embarazo.

Aún así, es consciente que la sociedad no se lo pondrá nada fácil, más bien lo contrario. El trabajo para las mujeres ya es desigual, inestable y precario, y si además se plantea el embarazo se complicará el panorama. María respira profundamente y vuelve a sentir sensaciones de agobio. Pero los tiempos han cambiado, las generaciones han cambiado. Su madre ya actuó diferente a la abuela y ahora ella, ni por asomo, reaccionará igual ante los problemas como las anteriores mujeres de su familia. Se siente dueña de su destino, patrona de su cuerpo y libre para decidir, no quiere que nadie lo haga por ella.

Si decide plantearse ser madre, será como ella quiera. Se acabó eso de representar el papel de “mujer perfecta”, como si fuera “un maniquí” sin cabeza. No quiere sentirse un “objeto para la maternidad”.

No está del todo segura, pero sabe que si lo decide, será un proyecto personal que sacará adelante. Igual que a millones de mujeres en el mundo a María le ha llegado el momento de decidir y sentir sobre sus hombros si quiere sentir “el peso de la humanidad”.